La tinta del internet: El espejismo de la página azul y la ética del lente


Definir el objetivo personal antes de abrir un perfil en la famosa "página azul" debería ser el paso primordial y a menudo, el más ignorado. Olvidamos una regla básica de la era digital: el internet se escribe con tinta. Lo que hoy se publica buscando emancipación financiera, mañana puede convertirse en un vestigio imborrable que desearíamos hacer desaparecer.

Existe una línea sumamente delgada entre lo artístico, lo erótico y lo derechamente pornográfico. El consenso popular repite como mantra que "el sexo vende", pero rara vez nos preguntamos la cara B de la moneda: ¿qué pasa cuando no vende? ¿Dónde queda la reputación de quien, en un acto de valentía o de desesperación por alcanzar una movilidad social, apostó su intimidad y no logró el éxito esperado? Cuando la promesa económica fracasa, esa decisión se transforma rápidamente en un estigma implacable.

Los estigmas mutan, es cierto. Cuando era niño, los tatuajes estaban asociados casi exclusivamente a quienes habían estado en prisión; portar uno era una condena que cerraba puertas laborales de por vida. Hoy son una expresión estética celebrada y asimilada. Sin embargo, aunque nuestra sociedad presume haber avanzado en la admiración del cuerpo desnudo, la pornografía de consumo rápido sigue habitando una zona de sombras y juicios morales severos.

Desde mi perspectiva como padre de familia, me alarma la proliferación de pseudo-productores y cazatalentos que incitan a los jóvenes a tomar decisiones apresuradas bajo la promesa de dinero fácil. Venden un espejismo que, al romperse, desemboca en un mar de hostigamiento, ansiedad y aislamiento social.

Es aquí donde mi postura se vuelve innegociable. Como profesional de la imagen, mi ética consiste en no lucrar jamás con la fragilidad de quien me ha confiado su intimidad. Mi lente y mi experiencia comercial buscan impulsar carreras, no explotar espejismos. 

A lo largo de mi trayectoria he visto a personas dudar y "bajarse del barco" justo antes de iniciar su viaje en estas plataformas; a ellos los comprendo, los respaldo ampliamente y sobre todo, protejo su archivo.

 Convertirse en rehén y paria de la industria para adultos es un peligro real y como tal, nunca debe subestimarse.


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